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SOCIEDAD

23 de julio de 2021

«Siempre dijo que quería descansar en Rancul»

CARAVANA DE VECINOS ACOMPAÑARA LAS CENIZAS DE ALBERTO CORTEZ

«Fue un soñador que se animó a cumplir sus sueños y hacerlos realidad. Eso lo llevó a vivir en Europa y vernos una vez al año, pero no volvió menos intenso el amor que nos teníamos. Estuvo siempre muy presente a pesar de la distancia y fue un consejero muy humano y simple. Lo imagino descalzo y silbando, dos hábitos muy comunes en él: se levantaba, empezaba a silbar y tomaba un café con leche. Fue un ser humano que vivió de lo que le gustaba hacer y logró el éxito que todos conocemos» recordó Jimena García, sobrina de Alberto Cortez, cuyas cenizas llegarán mañana sábado a La Pampa para descansar en Rancul, como él quería.
Registrado al nacer como José Alberto García Gallo, «Alberto Cortez» falleció el 4 de abril de 2019, en Madrid, justo una semana antes de cumplir 80 años. «Ya conocíamos su voluntad. El veía la vida de una forma simple y clara, y deseaba que sus cenizas volvieran a Rancul. Y en medio de esos trámites nos encontró la pandemia».
Jimena y Belén García, sobrinas del artista, hijas de su hermano Raúl y María Luisa Epifanio recuerdan que su tío creía en el alma humana. «Toda su discografía habla de las almas y él mismo es un alma que hizo su recorrido. Vivió la vida con muchísima naturalidad y también se refería a la muerte con naturalidad: desde muy chiquitas nos dijo que su voluntad era la cremación». Por eso agradecieron a «otro amigo entrañable, Carlos Corvalán, que lo acompañó en este viaje hasta su destino final».
Mañana, los vecinos «irán a esperarlo a la ruta, como siempre hacían cada vez que venía a cantar». De todas maneras, no es momento para desarrollar una actividad multitudinaria en Rancul, que actualmente registra cien casos activos y unos mil aislados. «La idea es hacer un encuentro muy íntimo y familiar, rodeado de sus amigos» dice Jimena, en referencia a cuatro compinches de su niñez: Osvaldo Nenín Aberásturi, Fatiga Martino, Rogelio González y Rubén Pichino Orlandi, quienes ya son octogenarios.

Un viejo ritual.
La caravana con el hijo ilustre del pueblo era un ritual en Rancul. «Cada vez que venía, los vecinos iban a esperarlo a la entrada y lo acompañaban hasta la puerta. Esta vez haremos lo mismo y como pasaremos frente a la iglesia también sonarán algunas campanadas. Solo pedimos que se respeten los protocolos, permanecer en los autos y tomar todos los recaudos, porque nuestro pueblo atraviesa un momento crítico».
A pesar de la distancia, conciertos, grabaciones y giras, el artista volvía regularmente a La Pampa, y muchas veces cantó para su pueblo. Ofreció espectáculos en la Escuela N° 31, donde había cursado la primaria, en el colegio secundario y también para el Centenario de Rancul «cuando vino acompañado por varios artistas y el pueblo le organizó un almuerzo. Otras eran visitas más íntimas, cuando solo venía para encontrarse con la familia».
En el pueblo residen su cuñada y dos sobrinas, pero «también tenemos familiares en Buenos Aires y Mendoza, mientras que en Santa Rosa viven Cecilia e Isabel Nicosia, dos primas muy cercanas. Y todos son partícipes de todas estas decisiones, porque él era una persona muy allegada a su núcleo familiar».
En el año 2000 un diario chileno realizó una encuesta especializada en toda Hispanoamérica para determinar cuáles habían sido las tres canciones más importantes del siglo en lengua castellana y una de ellas resultó «Cuando un amigo se va» (junto a «Gracias a la vida» y «Alfonsina y el mar»). «Fue una de las composiciones más importantes de su vida y la escribió el día que falleció su papá (1969). Y por eso en su estudio de Madrid hay un tapiz con la partitura de esa canción».
Alberto Cortez trascendió los límites de su pueblo hasta convertirse en figura universal. «Creo que nunca tomamos verdadera dimensión de eso. Para mí sigue siendo mi tío y, egoístamente, creo que su único lugar es nuestra casa». Mientras tanto, a Rancul seguirán acudiendo desde todos lados personas a quienes emocionó con su música. «Como en la canción que mi tío compuso junto a Facundo Cabral («Está la puerta abierta») nuestra casa siempre estará abierta para recibir, conversar y compartir las anécdotas y enseñanzas que nos dejó. No lo imaginamos en ningún otro sitio».

Una conmovedora historia de amor
Alberto Cortez conoció a Renata Govaerts durante su primer concierto en Bélgica. Se casaron en 1964 y vivieron una conmovedora historia de amor que perduró toda su vida. No tuvieron hijos pero Alberto Cortez se mostró siempre «muy enamorado», y alguna vez confesaría que a ella dedicó su canción «Te llegará una rosa».
Contaba el artista que en sus comienzos como cantante ambos vivían en un departamento alquilado de Madrid. Un día llegó el éxito y con él empezaron las giras, pero todavía no podía costear los viajes de su compañera. Entonces imaginó una romántica solución: cada vez que iniciaba una gira le encargaba «al florista de la esquina» que llevara diariamente una rosa a Renata, durante cada día que permaneciera ausente. «Parece una cursilería, pero ella se sentía muy acompañada, y guardaba cada una de esas rosas hasta que volvía a casa», relató en una entrevista.
«Renata sigue viviendo en su casa de Madrid, tiene más de 90 años y está impedida de viajar por la actual situación. Fueron compañeros toda la vida, compartieron un matrimonio feliz y disfrutaron una gran historia de amor», aseguran sus sobrinas.Fuente La Arena

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