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1 de junio de 2017

Miguel Plaza, que nació en el pequeño pueblo pampeano de Jacinto Arauz

Cabalgó entre Cipolletti y Jacinto Arauz en homenaje a Favaloro

Miguel Plaza, que nació en el pequeño pueblo pampeano de Jacinto Arauz, quiso recordar al médico que lo trajo al mundo hace 62 años: René Favaloro. Para ello cabalgó desde Cipolletti hasta su localidad natal.

Surcando los caminos, la llanura se ensancha y la perspectiva se estira. Chichinales, Choele Choel, el río Negro guiando el paso, Río Colorado y su vecina La Adela. La travesía de Miguel Plaza duró doce días de paso firme, desde Cipolletti a su ciudad natal, Jacinto Arauz.

Miguel, un vecino que hace casi 50 años abandonó su pampa natal para formar una familia en Cipolletti, jamás se olvidó de aquel pueblito en el que nació, a mitad de camino entre Santa Rosa y Bahía Blanca. El hombre, al igual que muchos de sus familiares, es uno de los afortunados que llegaron a este mundo gracias al reconocido doctor René Favaloro, que realizó sus primeras prácticas médicas en el hospital de este pequeño poblado.

Agradecido por esto, Miguel le rindió homenaje con el retorno a su raíz, atravesando cientos de kilómetros de llanura montado a su noble caballo.

“Venía deseando emprender este viaje hace años, pero los astros no se alineaban”, contó. Primero se accidentó entrenando a un caballo con el que pensaba viajar. Luego debió preparar a su actual compañero de viaje. Eso, sumado al frío y al trabajo, dilató su partida hasta hace unos pocos días.

Miguel nació en 1955, de la mano del doctor René Favaloro, que desde hacía varios años ya residía en el pueblo.

Hasta los 17 años trabajó en un tambo en Aráuz, y en busca de “nuevos horizontes” emigró a Cipolletti en los comienzos de 1970. En el Alto Valle conoció el oficio de electricista y se graduó en el industrial para adultos. “Así conseguí todo lo poco que tengo”, deslizó con una sencillez conmovedora. Años después, tras casarse se asentó en una chacra en la zona de Cuatro Esquinas, y actualmente llevan adelante una pequeña fabrica de chacinados artesanales.

A Favaloro, Miguel volvió a encontrárselo para los 100 años de Aráuz, en 1989. “No me lo olvidaré más”, aseguró.

Ahora, a los 62 años decidió volver a su pueblo natal, pero esta vez montado a su caballo. “Cuando llegué pensé en todo lo que ocurrió con la muerte del doctor. Me quebré. Es algo que me dio tanta bronca”, balbuceó emocionado. “Siento admiración por él, ha sido grande”, se sinceró.

“Ahora voy a descansar porque vengo medio maltratado”, asegura Miguel, feliz de haber cumplido con la larga travesía. “Seguro compartiré algún churrasco con los amigos y la familia. Vamos a tomar un descansito para después volver a Cipolletti”.

(Fuente: Río Negro) 

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