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SALUD

21 de febrero de 2021

UN PROBLEMA QUE SE INCREMENTÓ EN PANDEMIA

"Nunca una adicción nace de una elección, sino de una necesidad"

Toda adicción nace por una necesidad. Nunca es una elección. Nadie elige convertirse en adicto, sino que tiene la necesidad de aferrarse a algo para sobrellevar su problemática”.

   El doctor Alejandro Alter, médico especialista en Psiquiatría y Psicoterapia, además de Master en Adicciones (USAL/DEUSTO España), pasó por Bahía Blanca para difundir las actividades de la fundación “Abriendo Caminos” y señaló que la pandemia profundizó el uso y abuso de drogas legales e ilegales.

   Titular de la Sociedad Argentina de Psiquiatría, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría y miembro de la American Psychiatric Association, Alter se especializa en el trabajo con adolescentes y niños, con el fin de prevenir.
“Una persona no es adicta. Está enferma de adicción, que es distinto”, aclaró.

 Y agregó: “En las adicciones, los segmentos son muy nítidos y cada grupo tiene distintos motivos, demandas y sustancias de consumo. El primer grupo es de 11 a 12 años, sigue el de adolescentes y continúa con los de 18 a 24, que es el de mayor número en el país, y finaliza en el mundo de los adultos”, manifestó Alter.

   --¿Cómo impactó la pandemia?

   --La oferta se mantuvo y hasta creo que se incrementó. Incluso, la distribución se facilitó enormemente. Prácticamente, en meses de aislamiento, no hubo síndromes de abstinencia. Fue más seguro conseguirla, porque el narcotráfico la distribuyó con deliverys, por lo que las personas con adicción ni siquiera tuvieron que salir a buscarla.

   “A su vez, pensamos que íbamos a tener muchas consultas por el uso de drogas ilegales, pero el gran número fue por alcohol, en muchos casos asociados también al tabaco”.

   --Las adicciones no solamente es hacia las drogas ilegales.

   --No. Están divididas en legales e ilegales. Las  legales, por ejemplo, son el alcohol, el cigarrillo y los fármacos. Entre las ilegales, la marihuana, el éxtasis y la cocaína, por citar algunas. 

   En Argentina predominan el alcohol y el tabaco, paradójicamente las legales. Y de hecho son más peligrosas que el resto.

  “Por ejemplo, cuando una mamá está embarazada y toma alcohol, sin siquiera tener en cuenta la cantidad, causa con más frecuencia el retardo mental de su hijo. Es un dato muy fuerte, que no se tiene en cuenta en nuestro país, que es el segundo del mundo con esta problemática”.

   --¿Cuál es el camino de salida?

   --Mucho se habla de la contención familiar, pero la realidad es que una persona enferma suele caer en la adicción porque no encontró esa contención. Por lo tanto, muchas veces tampoco la tendrá en su proceso de recuperación.

   “Desde hace unos años, se pudo demostrar, con imágenes cerebrales y años de investigación a nivel mundial, que la adicción es una enfermedad y que en un 50 por ciento es hereditaria, de la misma manera que la diabetes o la hipertesión, y tiene un origen biológico. Por eso siempre digo que uno no elige ser adicto, sino que tiene la necesidad de serlo. En el otro 50%, la información genética no se expresa y no siente esa necesidad”.

   --Entonces, el camino más seguro es la prevención.

-Exacto. Es muy importante la prevención en los más chicos, porque hasta los 19-20 años se desarrolla el sistema nervioso central. Si la enfermedad no se desató a esa edad, es posible que no se despierte posteriormente.

   “La adicción a las drogas es muy fuerte. La compulsión es muy difícil de manejar. La sustancia que se libera, cuando se consumen estas cosas, es la dopamina, que es la que nos motiva a hacer cosas o a sentirnos bien, por ejemplo. En situaciones normales, el cerebro libera milésimas cantidades".

   Y añadió: "Cuando existe una adicción a algo, se liberan grandes cantidades. Allí nace la adicción a algo, porque cuando transcurrió ese efecto, que los llevó muy arriba en la sensación de bienestar, le da paso a un gran vacío, que mucha gente no puede dominar o controlar y siente la necesidad de volver a sentir esa sensación”.

   --¿Se puede tratar sin acudir a la farmacología?

   --Los tratamientos que dan mayores resultados están ligados a la farmacología. Son muy pocos los casos que se resuelven por voluntad propia. Porque es necesario, con una combinación de medicamentos, que el cerebro no reclame una cantidad tan gran de dopamina. Y para eso, es preciso bajar de a poco esa necesidad para que la persona no sienta una compulsión inmanejable por la sustancia que estaba consumiendo.

“Se trata de engañar al cerebro mientras se va disminuyendo la dosis, pero en ese transcurso, hay que ir fortaleciendo a la persona, porque si no termina siendo adicta a los fármacos. Por eso, se debe desarrollar un tratamiento médico integral, porque debe armarse un proyecto de vida a largo plazo, para que esa persona no tape sus problemas de depresión, ansiedad o lo que fuere, con el uso de sustancias. Sin la farmacología como aliada, prácticamente ningún tratamiento es tolerable para la abstinencia que provocan las drogas”.

   --¿Es más fácil que se recupere un chico o un adulto?

   --Los chicos son mucho más abiertos a hablar de estas cosas, a contar sus problemáticas y a comprender los riesgos de enfermarse de adicción. El adulto es más reservado y suele negar sus adicciones.

   “Lamentablemente, la cantidad de casos de pre adolescentes y adolescentes se triplicó en los últimos 10 años, según estudios oficiales que se desarrollaron en nuestro país por parte del Sedronar. Es un dato muy fuerte y muy preocupante".
Según Alter, se mismo estudio indica que la mayoría empieza con alcohol, suele incorporar el tabaco, y luego usa marihuana, para terminar cayendo en el éxtasis.

   --Alrededor de la marihuana hay muchos mitos.

-Deben ser derribados. Por ejemplo, el que dice que no produce daños. Es verdad que no suele producir adicción, pero sí tiene dos problemas serios: destruye partes esenciales del centro cognitivo, afectando la memoria. Esto se ve mucho en embarazadas que fuman marihuana. Ese hijo, incluso sin consumir por si mismo, entre los 14 y los 16 años empieza a tener problemas para recordar situaciones.

   "Y en muchas ocasiones provoca psicosis transitorias. La guardia del Hospital Fernández se llena de este tipo de patologías los fines de semana, con chicos de entre 15 y 25 años".

   --¿Por qué siguen con el éxtasis?

   --Porque descubren sensaciones más fuertes e intensas y es llamada “la droga de la empatía”. Los propios chicos dicen que sienten una de suerte de deshinibición muy grande, que los lleva a ser mucho más sociables y a ser más empáticos con la otra persona. Cuando descubren eso, ya no vuelven a las otras drogas.

   --¿Es factible la lucha contra el narcotráfico?

   --En la lucha contra el narcotráfico, siempre se va a perder. La clave está en disminuir la base de consumo, y eso se logra con prevención y educación. Hay que hacer mucho énfasis en edad escolar, explicando los daños que produce la droga. Los chicos entienden todo.

 “Hay que invertir en programas educativos, en el que se expliquen los riesgos del consumo de drogas. De esa manera, reduciremos la cantidad de posibles usuarios de drogas. Es la única manera de luchar contra el narcotráfico”.

   “La adicción es una enfermedad prevenible, que parte de una necesidad. Hay que presentar la lucha partiendo desde esa base. Estoy convencido en que si los chicos conocen de antemano los riesgos y daños que provoca el uso del alcohol, el tabaco o las drogas, muchos no van a escoger ese camino”.Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

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