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21 de diciembre de 2020

Boliches en las Fiestas: “No vale la pena arriesgar porque el año está perdido"

Así se manifestó la propietaria de un local bailable. A pesar de tener patios, los límites establecidos de hasta 200 personas no permiten que les cierre la ecuación económica a todos. Una minoría pretende abrir.

Sergio Prieta/ sprieta@lanueva.com

   Con el objetivo de desalentar las fiestas clandestinas que se realizan en casas privadas y quintas, el Municipio había pedido días atrás autorización al gobernador Axel Kicillof para realizar algunos eventos masivos y legales en diferentes espacios abiertos de nuestra ciudad durante Navidad y Año Nuevo.

   Diferentes empresarios se mostraron interesados en sumarse a la organización de esas fiestas, pero el gobernador le puso fin a la idea cuando anunció que finalmente se permitiría la asistencia de hasta 200 personas.

   La medida puso fin al proyecto de los organizadores porque pretendían convocar a más de 1.500 asistentes.

   Horas antes del anuncio bonaerense se supo que los dueños de una cervecería pretendían alquilar el autódromo Ezequiel Crisol para Navidad y Año Nuevo. Similar era el interés del Club Universitario y de otros privados que, junto al Club Midgistas del Sur, hacían gestiones en la comuna para llevar adelante los festejos. 

Sin embargo, el límite de 200 personas no genera la rentabilidad necesaria para hacerlas viables y finalmente se decidió suspenderlas.

   A partir de entonces varios bolicheros bahienses, incluidos los que tienen espacio al aire libre, decidieron que no abrirán sus puertas. Otros todavía no lo definieron.

 “Hemos decidido no abrir las puertas del boliche ni el 24 ni el 31 porque el límite de 200 personas hace que no podamos cubrir los costos”, le dijeron a "La Nueva" integrantes de la comisión directiva del Club Universitario.

   Otro de los locales que no abrirá es Relieve, que semanas atrás fue habilitado a funcionar como bar. “No vamos a abrir porque la gente no va a mantener el distanciamiento y no queremos problemas”, dijo Graciela Daluisio, propietaria del lugar. 

 “No vale la pena arriesgar porque el año está perdido. Soy consciente y no puedo exponer a los empleados o a que la gente se junte en estas fechas especiales, consuman alcohol y se olviden de que estamos en medio de una pandemia”, relató.

    Rodrigo Catini explicó que abrirá el Rossini pero solo como bar. Catini junto a otros privados pretendía organizar un evento en el Club Midgistas. “Decidimos dar marcha atrás con el anuncio por el límite de ingreso de hasta 200 participantes”, aseguró.

  “No pensamos abrir por la capacidad que se impuso y además no hay transporte y al personal hay que convocarlo. Antes esas condiciones tenemos casi definido no abrir”, dijo el dueño de Bailotage, Marcelo Pérez.

    En el caso de Chocolate, Carlos Pratico aseguró que hoy se reunirá en la Secretaría de Gobierno para analizar las condiciones y evaluar si les resulta conveniente abrir el patio.

   En cuanto a las fiestas clandestinas, la Justicia Federal ya advirtió que, en caso de detectarlas, iniciará causas no solo a los organizadores sino también a los participantes, es decir, a cualquier persona que decida asistir.

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